Hoy nos paramos a observar una constelación muy famosa en el hemisferio norte como es el Boyero. Su nombre original viene de pastor o labrador. En la antigüedad, los marineros la
asociaban a futuras tempestades ya que la observamos en el cielo cuando se acerca el invierno.

Para los griegos, las siete estrellas de la Osa Mayor son siete bueyes que trillan en una era dando vueltas alrededor de la estrella Polar. Por eso la zona norte se llama zona septentrional («los siete que trillan»).
Otra versión muy extendida de la mitología clásica cuenta que Zeus se hizo pasar por Osa para atraer a Calisto, una cazadora de la corte de Artemisa (diosa de la caza). De este encuentro nació Arcas o Arcadio. Artemisa enfureció al ver embarazada a Calisto, ya que buscaba entre sus damas la misma castidad que ella practicaba. Para proteger al bebé y a su madre de la furia de Artemisa y de su esposa Hera (ante la enésima infidelidad), Zeus los escondió en el cielo en forma de constelaciones: Arcas era el boyero, siempre al acecho de su madre, la Osa mayor.
En los 70´s, el astrónomo Jérome Lalande quiso modificar el mapa de las 88 constelaciones y añadió a Quadrans Muralis («Cuadrante mural»), para poner en valor las herramientas de su observatorio astronómico. Para ello, necesitaba robarle unas cuantas estrellas al Boyero. Este nuevo orden de constelaciones no fue muy aclamado y a finales del S. XIX, Bootes recuperó su forma y su nombre. A pesar de esto, las lluvias de estrellas que se producen en enero por esta región del cielo, sigue recibiendo el nombre de Cuadrántidas.
Arturo, su estrella más brillante, es la tercera estrella más brillante del cielo (de magnitud 0.11 por detrás de Sirio y Canopus en el Hemisferio Sur). Es la segunda estrella gigante más cercana al Sistema Solar después de Pollux (una de las principales de Géminis, a 33 años luz) y se encuentra a 36 años luz. Ésta gigante roja es 170 veces más brillante que el Sol y se ha expandido hasta 25 veces su tamaño.
Para llegar a Arturo, podríamos trazar un arco imaginario desde el mango del cazo de la Osa Mayor y prolongarlo de forma curbada. De esta forma, daremos con esta estrella tan brillante y rojiza.
Dentro de esta constelación tenemos varios objetos interesantes de cielo profundo:

- El cúmulo globular NGC 5466, o cúmulo bola de nieve, se encuentra a unos 52 mil años Luz de la Tierra. Tiene una magnitud aparente de 10.
- La galaxia espiral barrada NGC 5248, también catalogada como Caldwell 45, se encuentra a unos 50 millones de años luz. Tiene una magnitud de 11.
- El Vacío de Bootes, una región del espacio que contiene muy pocas galaxias en comparación con cualquier otro trozo similar de cielo.
